La Reyna.
Detenida ante el borde de la furia,
pequeña, oculta y dormida
recoge en sus sueños palabras.
Palabras que suenan a viento templado
que sabe a menta.
Sus ojos ven y no giran
reclamando una luz que no existe;
se saben sabios y locos
testigos de un beso que aún no termina.
Su cuerpo con tino se mece
Detenida ante el borde de la furia,
pequeña, oculta y dormida
recoge en sus sueños palabras.
Palabras que suenan a viento templado
que sabe a menta.
Sus ojos ven y no giran
reclamando una luz que no existe;
se saben sabios y locos
testigos de un beso que aún no termina.
Su cuerpo con tino se mece
frágil y largo como sus manos
entregándose frenéticas
a la inevitable humedad
de una noche en silencio.
La Reyna solloza a oscuras,
y en pedazos
se alejan los besos
de sus labios.
entregándose frenéticas
a la inevitable humedad
de una noche en silencio.
La Reyna solloza a oscuras,
y en pedazos
se alejan los besos
de sus labios.
Dedicatoria especial a las palabras del Maestro Castañón...
Gracias Héctor!
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