miércoles, 15 de septiembre de 2010

Celebrando a Laura.

Señoras y señores.

Mientras todo Mèxico tira la casa por la ventana para celebrar su independencia, yo quiero detenerme un momento para celebrar a mi Angel privado.

Si señor.

Estoy hablando de mi compañera de viaje, de mi directora de finanzas, de mi base de datos privada, de mi compañera de juegos...
Hablo de mi esposa Laura chingà.

Advertencia 1.- A todos los hipoglucèmicos: Este texto no contiene azùcar ni sustitutos...

Advertencia 2.- Aunque se tomaron diversas medidas para evitar clichés -llámense lugares comúnes- es probable que no haya habido màs remedio; ya sea porque la capacidad intelectual de quien esto escribe està inevitablemente basada en sus referencias literarias, o porque de plano le valió madres.

Dicho esto, continúo.

Un poco de contexto para empezar.

Laura, mi esposa, la madre de los dos cabrones y la zandunga -que ahorita a las 6 am duermen al son del ronroneo del calentador jodido que nos da como 8 minutos de agua caliente por ciclo de encendido- ha sido desde el principio la parte de un binomio que hace que un pedacito del universo se encuentre en perfecto equilibrio.

Laura vino a mi vida pero no me salvó. No me salvò porque yo no estaba en peligro.
Laura no es mi media naranja porque ninguno de los dos estamos incompletos. Laura como yo -Y como ustedes-, es un conjunto de mañas, manías, excentricidades, compulsiones, contradicciones, temperamentos, cicatrices, miedos, lujurias, antojos, etc.

Pero lo que más tiene Laura, lo que realmente la define, es que Laura tiene buena mano.

Si, tiene buena mano hasta para lo que estàn pensando bola de cabrones!

En fin.

Tiene buena mano porque Laura tiene esa extraña capacidad para nutrir pero dando el espacio para crecer sin hostigar.

Es orgànica como el sol o el agua, que me envuelven sin atosigar y al mismo tiempo me refrescan y me vigoriza, osease, me hace sentir vivo.

Laura es una sonrisa que nunca se cansa, es una palabra de aliento que llega cuando màs la necesito, es la sencillez de palmada en la espalda y un solidario comentario de confianza que me levanta más ràpido que calquier otra cosa.

Laura es la niña que juega conmigo y hacemos juntos travesuras.

Laura es parte del brillo en la mirada de mis hijos y es parte de sus sonrisas.

Laura es el refugio a donde llevo a mi tripulaciòn en tiempos complicados o cuando se aproxima la tormenta.

Laura es tambièn el regocijo y la verbena celebrando el gusto de estar vivos o alguna victoria.

Laura es no es perfecta.

Y yo tampoco lo soy.
Y ahí vamos juntos en este viaje que iniciamos hace más de cinco años. En esta danza vital que a veces es sìncopada o a veces es arrìtmica pero danzamos igual pisàndonos los juanetes e intercambiando quien lleva el baile.

Pero danzamos.

Y hago público reconocimiento de que Laura ha cumplido y sigue cumpliendo con sus votos matrimoniales a rajatabla y sin miramientos todos los dìas.

Laura no es mi muleta, no es mi medicina, Laura saca lo mejor y lo peor de mi mismo y eso, caballeros, eso es estar vivo.

Laura me toca sin magullar. Laura es la luz para la clorofila de mi alma.

Laura es parte del combustible que mueve a esta familia completa por la vida.

Patricio, Arturo y Berenice: Esta es su madre y seguramente habrà momentos en que la quieran colgar.

Para esos momentos les pido que recuerden esto que escribo.

Señoras y señores, Laura es el amor de mi vida y lo seguirá siendo por lo menos hasta el próximo tricentenario y si tuviera que reeditar el grito de independencia, esta noche Millhaus gritaría algo en el orden de:

¡¡¡¡QUE VIVAN LOS HEROES QUE NOS DIERON PATRIA Y MI VIEJA QUE ME COCINA EN LAS MAÑANAS!!!!



SALUD!



PD Ya me voy porque se enfrìa el agua...

Game Over.

1 comentario:

Los Bergés Sexto dijo...

Mi hermano, como siempre, super chingón, eres un maestro de las palabras, te felicito. Un abrazo para ti y para la dueña de tus quincenas